La historia de Manuel González Flores ha sido de altibajos. De vivir en la opulencia tras su paso por la delegación de Infonavit y ser próspero constructor, hasta pedir prestado para sobrevivir.

En una de sus peores etapas y cuando más necesitado andaba, recibió el apoyo de su amigo el abogado Sergio Tomás Martínez Arrieta, quien lo arropó en su despacho, donde le dio una oficina y un sueldo para subsistir.

De estar en la bancarrota llegó a la cúspide del poder gracias a su amistad con Jaime Rodríguez Calderón, quien lo dejó como gobernador interino durante seis meses, con lo cual su carrera política volvió a florecer como su apellido.

Por eso Manuel quedó agradecido de por vida con Martínez Arrieta, con quien tiene una sólida relación. Desde entonces ha sido su defensor de cabecera, y lo contrató en sus asuntos de gobierno y, por supuesto, en los personales.

El 15 de octubre de 2019, González Flores acudió a la audiencia de la Comisión Anticorrupción del Congreso del Estado derivada del procedimiento de sanción por las presuntas anomalías en la recolección de firmas para la campaña presidencial de Jaime Rodríguez.

Para ello necesitaba los servicios de Sergio Tomás Martínez Arrieta, quien a su nombre pidió a los integrantes de dicha comisión que le notificaran la integración del tribunal instructor y las acusaciones en su contra (milenio.com 15/10/2019).

Otro elemento nefasto de la saliente administración es el ex fiscal Anticorrupción, Ernesto Canales, quien formó parte de este círculo cercano, y aprovechó el cargo para beneficiarse en asuntos millonarios. Hay quienes afirman haberlo visto muy bien acompañado en Panamá.

La relación de Manuel con Sergio Tomás y su despacho es de sobra conocida; lo que no sabemos, o al menos no ha salido a la luz pública, es si existen otros casos que gracias a su influencia en el gobierno pudo haberle asignado a su amigo.

Está claro que en el ánimo del ex secretario de Gobierno siempre estará Martínez Arrieta por su lealtad cuando más lo necesitaba. Ahora la rueda de la fortuna lo tiene colocado muy arriba, y sus cuentas bancarias ya nunca volverán a estar en ceros.

Miguel Ángel Vargas

miguelangel.vargas@milenio.com


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