La transición energética requiere dinero y no solo de los gobiernos, aseguró el más reciente reporte de la Agencia Internacional de Energía (IEA) sobre financiamiento de la transición en las economías en desarrollo, en el que afirma una serie de retos financieros importantes para lograr dicho objetivo global que tiene como finalidad la reducción en el uso de fuentes de energía fósiles, y darle paso a formas menos contaminantes de generar la energía que requiere el mundo, y que cada vez es mayor.

Para México, las recomendaciones vertidas en el documento son diversas. La mayoría de ellas tienen que ver con la necesidad de incentivos económicos para el desarrollo de diferentes aspectos. Por ejemplo, destaca la necesidad de promover el financiamiento de bancos locales y verdes para el desarrollo de sistemas de alta eficiencia y conectividad en nuevos edificios, aunque reconoce como un acierto el programa de Hipoteca Verde del Infonavit.

Adicionalmente, la IEA afirma que es importante que en México se establezcan incentivos para “mejorar la asequibilidad” de las compras de vehículos eléctricos. Con esto podemos suponer que no pagar ISAN, exentar dichos vehículos del pago de tenencias y otros impuestos, no son suficientes. En este punto se ve muy complicado que el gobierno acceda a subsidiar el precio de los vehículos (como ocurre en otros países) que en México resultan aún inaccesibles para lograr su masificación, aunque cada vez se compran más.

Es imprescindible también mencionar que la IEA coloca a México dentro del grupo de países, junto con Egipto, Rusia y el Medio Oriente, que requieren replantear modelos productivos que le permitan, por ejemplo, reducir las emisiones de contaminantes en la producción de crudo y gas, y con sobrada razón, los niveles de quema y venteo de gas asociado a la producción de hidrocarburos es uno de los mayores retos del país, al que parece que nadie, a lo largo de los años, le ha podido poner solución, y menos ahora que cada mes los niveles de producción se tambalean, y por consiguiente, seguirán produciendo al precio que sea, incluso el medioambiente.

Pero las petroleras en México no son las únicas compañías que deben bajarle a los contaminantes que producen, también las cementeras, algo que también ocurre en India y Tailandia. Adicionalmente, el organismo internacional destacó una serie de ineficiencias operativas que enfrenta la Comisión Federal de Electricidad, y que no son muy lejanas respecto a las que se reportan en otras compañías estatales de las economías emergentes, y que tienen que ver con una clara asincronía entre los objetivos operativos y la escasa rentabilidad financiera de las mismas.

Aún así, y pese a la película de terror que se insiste en convertir la política energética del país por parte de ciertos grupos económicos, la IEA proyecta que alrededor del 30 por ciento de las inversiones en energías limpias se dará en Brasil, México y la India hacia 2030, en tendencia similar con lo reportado por los tres países en los cinco años anteriores.

En fin, el camino a la transición es aún largo, y si bien los proyectos de energía solar fotovoltaica y eólicos se encuentran en un relativo impasse (y digo relativo porque la contrarreforma del Presidente López Obrador está congelada en el juzgado), se asoman otras oportunidades como por ejemplo el hidrógeno y las hidroeléctricas, entre otros.


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¿Cómo vamos en transición energética? – El Financiero