Recientemente el Consejo y la Asamblea del Infonavit aprobaron los documentos reglamentarios de la reforma a su Ley, promulgada el 16 de diciembre pasado. El ejercicio de aprobación de estas reglas es destacable pues se basó en el diálogo entre la iniciativa privada, los sindicatos y los representantes gubernamentales. Más de 120 días en que se intercambiaron ideas de forma libre, se hicieron consultas a más de mil 400 representantes de los tres sectores a nivel local y que culminaron en reglas claras en materia de vivienda.

Pero hay que enmarcar este proceso dentro de una ambiciosa agenda en beneficio de los derechos de las y los trabajadores. Destacaría en principio cinco reformas que se han hecho en consenso y con canales de interlocución abiertos entre empresarios, sindicatos y gobierno.

Primero tenemos la reforma laboral que garantiza la democracia sindical, al permitir que los trabajadores elijan libremente a sus representantes en los centros de trabajo. Este cambio trae aparejado un nuevo modelo de justicia laboral, más expedito a favor del trabajador. Junto con este cambio, se ha dado un fuerte incremento anual al salario mínimo, entre 2019 y 2021 más de 40 por ciento, desterrando el mito de que este aumento por si solo provocara inflación.

En tercer lugar, hubo un amplio consenso para impulsar una reforma de ley para mejorar el sistema de pensiones contributivo del país. Esta reforma contempla la reducción de semanas necesarias para alcanzar una pensión mínima garantizada, se incrementan las aportaciones de los patrones en favor de los trabajadores y se modifica la cuota social del gobierno. Esta nueva distribución hace que la reforma sea progresiva. De acuerdo con cálculos del propio Infonavit al sumar la subcuenta de vivienda en el nuevo esquema (cuando no la hayan usado para un crédito), los trabajadores podrían alcanzar hasta un 70 por ciento de su tasa de remplazo.

En cuarto lugar, se suma la reforma a distintas leyes para regular la subcontratación especializada. El diálogo y los acuerdos para llegar a estas reformas implicó una gran coordinación y voluntad de todas las partes involucradas. Con las reformas queda claro que está prohibido tercerizar personal que haga las labores preponderantes de una empresa, pero sí que se podrá hacer un contrato para un servicio especializado o de construcción. Adicionalmente, establece parámetros claros y a favor del trabajador para aumentar el reparto de utilidades.

En lo que respecta al Infonavit, el cumplimiento de las cuotas patronales que se derive de la reforma a la subcontratación, permitirá que los trabajadores alcancen más rápido el puntaje de precalificación para solicitar un crédito en menos tiempo, obtengan un mayor monto de financiamiento y adquieran una casa de mayor valor y mejor ubicación.

Finalmente, la reforma a la Ley del Infonavit. Se conjuga con el resto de las reformas al ser una prestación laboral y parte del ahorro patrimonial de cada trabajador. Con la reforma se amplían los objetos de crédito, al permitir el financiamiento de terrenos, la autoproducción de vivienda, el refinanciamiento de créditos, todas estas opciones con cargo al fondo y sin limitar el número de créditos (siempre y cuando se pague el anterior). Adicionalmente, y muy importante, es que el estado de la relación laboral ya no es limitante para el acceso al crédito, es decir todo aquel con una cuenta ante el Infonavit tendrá alguna opción de financiamiento. En los próximos meses se presentarán distintos créditos para que se pueda usar de mejor manera el ahorro en materia de vivienda y que cada trabajador pueda decidir con libertad cómo utilizar sus recursos.

Este conjunto de reformas son el resultado del diálogo y el consenso entre la iniciativa privada, los sindicatos y el gobierno. Las modificaciones planteadas a las diversas leyes e instituciones relacionadas con el tema laboral traerán beneficios para la clase obrera en el corto, mediano y largo plazo. Este nuevo andamiaje laboral augura un muy buen futuro.

Director General del Infonavit


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